lunes, enero 03, 2011

NUEVO NOBEL : EL HOMENAJE AL ESPAÑOL

 El sueño del celta


Mario Vargas Llosa ha ganado el premio Nobel y me produjo una gran satisfacción, por muchos motivos, pero los puedo resumir en dos, por el excelente narrador que es, y porque supone el reconocimiento a la literatura en español, que le venia haciendo falta.

No creo que sea necesario presentar a Mario Vargas Llosa escritor peruano / español que sin duda deja su saber en sus novelas y ensayos, y habitualmente en artículos que se publican en los diarios de mayor tirada, con su mirada liberal hacia los acontecimientos que requieren nuestra atención.

Me gustó mucho su discurso de aceptación: evocador en lo personal, agradecido en lo literario y sincero en lo político, fue un resumen de su caminar por el mundo sin vergüenza de mostrar que dejo cosas en el pasado, que le enriquecieron, pero que cambiar sus antiguas certezas le ayudo a hacerse más sabio. Se mostró, por una parte, agradecido como pocas personas en la cumbre de su profesión, y por otra, dispuesto a seguir trabajando.

Un nacionalista triste, un fósil, criticó la evocación de la Barcelona de los años 60, que hizo Vargas Llosa en su discurso, al personaje le molestó que hablara de esa ciudad abierta a todos los ciudadanos del mundo y en particular a las voces iberoamericanas, que buscaban el cobijo de una sociedad que rebosaba confianza en sus posibilidades, a pesar del paraguas de hierro de la dictadura, lo cual habla mejor de los barceloneses que bullían en posibilidades, en dinamismo y que editaron las obras más importantes del boom de la literatura hispanoamericana, española e internacional. Gracias a los Balcells, Barral, Herralde y otros muchos, que fueron los editores, que creyendo en ellos, brindaron la oportunidad a Vargas Llosa y a sus compañeros en la conspiración del papel contra las censuras.

Quizá le molesto, que desde la tribuna del Nobel hablara del nacionalismo como un cáncer y el político provinciano, no se atreviera o no supiera defender su empobrecedora ideología y arremetió contra la evocación de la Barcelona soñada por miles de personas que fueron hasta allí, dejando sus paramos, en busca de trabajo y de una laguna de libertad que la sociedad civil barcelonesa había creado a pesar de la pestilente dictadura.

El autor tiene dos formas básicas de construir sus novelas: las de ficción pura y las que la ficción se documenta en un personaje cuyos hechos son conocidos y/o han sido influyentes, por ejemplo “La Fiesta del Chivo” donde recrea a Trujillo, el maldito tirano de la Republica Dominicana.

El sueño del celta, pertenece a estas últimas, es la biografía novelada de la vida de Roger Casement. Tres trabajos (como Hércules) hacen la vida del protagonista: en primer lugar su bajada a los infiernos en el Congo de Leopoldo II rey de los belgas, donde su informe sobre la crueldad codiciosa del rey y que con el permiso de las potencias europeas desangra el Congo, es un resumen del panorama de la colonización europea en el corazón de África, rapiña, crueldad extrema, esclavismo y aniquilación, en pos de exportar caucho y otras materias primas a Europa. Este informe le supuso al autor los mayores reconocimientos del Imperio Británico. El segundo fue sobre la explotación del caucho en la Amazonía peruana por una compañía inglesa que presidía el peruano Julio C Arana, que supuso la aniquilación de miles de indígenas amazónicos, tribus que vivían en su paraíso y que la codicia occidental los mutilaba, torturaba y marcaba con CA (Casa Arana) como si fueran ganado, para conseguir más, más y más caucho.

Vargas Llosa no nos ahorra detalles sobre el sufrimiento de su protagonista para elaborar sus informes que transformaron la opinión mundial sobre la colonización europea y sobre explotación de las selvas y sus habitantes sin límites morales.

Del tercer trabajo del protagonista, no hay informe como tal, sino, un sinfín de artículos y el testimonio en sus diarios, de sus amigos y en las actas del juicio que por traición al Imperio Británico lo llevaron a morir ahorcado.

Descubrió que llevaba media vida luchando contra el colonialismo en África y la explotación occidental de la Amazonía, y sin embargo, Irlanda, donde había nacido, era también, una colonia del Imperio del cual había recibido todos los honores.

Su lucha para la independencia de Irlanda, le llevo a participar con todo su coraje y fuerza en esa misión histórica. La traición y sus propios errores lo condujeron al patíbulo.

A Vargas Llosa se le lee fácil maneja su estilo para cada ocasión: hace épica cuando la traza del relato lo necesita, utiliza la fuerza del periodismo para narrar las secuencias de lo vivido en las selvas y el acercamiento intimista cuando el prisionero Roger Casement se siente cercano a la muerte. Rescatar al protagonista del olvido y otorgarle su dimensión histórica con una semblanza de su vida heroica y tenaz en la defensa de seres humanos y a la vez mostrarnos el lado personal: sus apetitos sexuales y las necesidades de cariño y sus dudas religiosas, es una magnífica labor del gran narrador que es nuevo Nobel.

El autor se siente más cómodo, cuando penetra en el barco fluvial en el Amazonas, hay personajes que le son más cercanos y nos los descubre mejor.

Tengo una pequeña pega a la construcción de la novela, hay ciertos pasajes que se repiten innecesariamente, creo que la novela hubiera necesitado una pequeña poda. Pero estoy agradecido al NOBEL VARGAS LLOSA por traernos la vida de Roger Casament y su lucha, en este momento, de desaliento social, personal y político, nos indica el camino, y dice: en la pelea por hacer mejor las cosas, que nos rodean, es donde se apoya la vida en mayúsculas.



La llegada del año nuevo requiere paciencia y ganas de luchar pues nos queda un bienio duro que introducirá cambios en nuestras, hasta ahora, cómodas formas de vida. Un buen vino y una conversación larga con los seres queridos, periódicamente, nos ayudarán a comprobar que ser parte de algo o de alguien es muy importante y nos pone en valor a nosotros mismos.

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