viernes, noviembre 06, 2009

MECANISMO Por el Ilustre autor Don Lope el Pardo

Nota del blogero: Esta aportación la hace el ilustre ciudadano Don Lope el Pardo como respuesta a un reto sobre un original transfigurado que el blogero le lanzó para conocer su alcance de conocimientos literarios. El cuento era El Eclipse de Monterroso

Alianza Cien es el titulo general de una colección de cien volúmenes publicados por Alianza Editorial, sobre el año 1996, en los que se recogen “…las mejores obras de la literatura y el pensamiento universales en condiciones óptimas de calidad y precio…” como pregonaba el citado editorial (los volúmenes se vendían a 100 pesetas).
Comenzaba la colección con Miguel Delibes –La mortaja- y en el número 66, flanqueado por Antonio Machado y Franz Kafka aparecía Augusto Monterroso con un volumen titulado: “El eclipse y otros cuentos”.
Al leer el cuento “El eclipse”, en el que Monterroso nos relata los últimos momento de la vida de fray Bartolomé Arrazola, encuentro lo siguiente: “Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y espero confiado, no sin cierto desdén”.
Y ese “consejo” como ejemplo de información que te da el autor, pero que no explicita su contenido, dejándote en la duda -¿Qué se dirían los indígenas en su consejo?- y favoreciendo la imaginación del lector, me pareció un mecanismo literario muy interesante y que después he declarado públicamente como una de mis influencias.
Pero he aquí que un día de mayo de 2002, en unas bodegas de Madrid, el crítico Felipe Gallego, con el político nacionalista Ignasi Escargot sentado sonriente entre él y yo, me pregunto a quemarropa que como era posible que yo hubiera declarado en público semejante barbaridad –la de aquella influencia- siendo un mecanismo que ignora y desprecia al lector.
Confieso que en ese momento, bajo los ardientes rayos del sol madrileño que daban directamente sobre mí en la terraza en que nos encontramos me sentí como el personaje de Rulfo que aparece en su cuento ¡Diles que no me maten!, y les respondí, engoladamente, que yo utilizaba ese mecanismo con personajes planos y con la intención de poner de manifiesto su incapacidad de comunicación.
-Ah, bueno, así sí- concedió Gallego, y yo prometí que revisaría escrupulosamente la utilización del citado mecanismo.
Pero yo, ahora, pienso y declaro en voz alta, que hay cosas que no son necesarias contar y que es precisamente, el considerar que el lector no tiene capacidad para comprender determinada situaciones, lo que me parece que es un desprecio hacia él. El pequeño consejo de Monterroso en el que participa el lector: mucho mejor.[i]


[i] Ejercicio basado en un cuento de Agusto Mosterroso. Espero que me perdone. ¿Qué cuento?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por opinar y procurar mostrar tu opinión sin ofender